Desde su fundacion hace pocos años, el Sindicato Andaluz de Trabajadores ha sido el sindicato que más palos ha recibido, debido a su condición independiente y a no recibir subvenciones estatales. Ahora toda la prensa nacional les señala como enemigos públicos numero uno. Pero hay cosas que no se están diciendo, ni informado de lo que es el SAT.
Toda la prensa nacional derechista carga las tintas contra un grupo de personas que nada tienen en común con los sindicatos al uso, es decir, que viven de las ayudas estatales y que pone en cuestion el actual sistema de sindicatos, mientras miran para otro lado antes los desmanes urbanísticos, las corruptelas generalizadas de los partidos minoritarios.
Por ejemplo ¿sabéis que el resto de fuerzas politicas y sindicales no aceptan al SAT como negociador en los convenios colectivos pese que es una importante fuerza sindical en Andalucía? Todo se lo reparten los sindicatos establecidos, CCOO y UGT, mientras se reparten con la patronal la representatividad y con ella, las ayudas oficiales.
EL SAT es para UGT y CCOO la bestia negra en Andalucia, y para la patronal algo que no pueden controlar, y que les resulta incómodo y molesto, de hecho toda la prensa oficial tanto la declarada abiertamente socialista, como la abiertamente pro PP cargan contra el SAT en cuanto tienen la más mínima ocasión. A la socialista porque les molesta que haya un representante de la izquierda real en suelo andaluz que realmente les pueda robar protagonismo y legitimidad y por lo tanto subvenciones estatales y ayudas públicas. Mientras CCOO y UGT se reparten importantes edificios por toda Andalucia, en ciudades y pueblos, herencia recibida del sindicato vertical franquista, el SAT no recibe ayudas ni subvenciones públicas estatales, ni edificios públicos de ningún tipo.
Algunos miembros del SAT como Diego Cañamero han sido perseguidos con furia por los candidatos socialistas en los pueblos donde se han presentado sólo por pertenecer a una opción obrera y la izquierda real. Así el PSOE andaluz ha perseguido con verdadera saña a todos los represenantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores en los ultimos años, poniendo mucho más ardor que contra las políticas neo-liberales y conservadoras.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores ha ocupado en los últimos meses dos fincas, Somonte y Turquillas, en Palma del Rio y Osuna-Ecija, para dar empleo a los trabajadores de una zona en donde las tasas de paro han sido siempre muy altas, pero que actualmente rozan porcentajes alarmantes, mientras que las políticas de la Junta de Andalucía y el Gobierno miran para otro lado.
De la primera, fueron desalojadas una vez y volvieron y ahora tras este acto en el supermercado de Ecija, han amenazado con volver a ocuparlas.
Éste es el primer encuentro entre el Estado (PP) y el SAT y en Madrid no saben cómo se las gasta Sánchez Gordillo. Éste no es un lider cualquiera, maneja a la perfección las técnicas de la propaganda, los medios de comunicación y es capaz de lanzas a gran parte de la Andalucia rural contra el gobierno del PP, si el pueblo ve que uno o unos inocentes van a la cárcel mientras decenas o centenares de presuntos políticos corruptos permanecen impunes.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores no es solamente Sánchez Gordillo. Este es sólo uno de los 40.000 afiliados de este sindicato. Juan Manuel es sólo un miembro más, aunque muy activo. Por lo tanto, el SAT, ni es IU, ni es PSOE, ni forma parte de ninguna estructura que tenga que ver con el Estado, más bien sobrevive a pesar de IU, PSOE, etc.
Ya sabemos qué sindicatos y partidos mayoritarios forman parte del Estado y por lo tanto del problema que tenemos actualmente en España, de una administración inflada de cargos políticos y sindicales de confianza e ineficaz no por culpa de los funcionarios, sino por una mala gestión política.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores se ha caracterizado desde hace años por su trabajo callado y constante sin el apoyo de ningún tipo de altavoces ni medios de comunicación que ahora se lanzan al ataque al tratar de desvirtuar las informaciones públicas que se lanzan sobre ellos.
En el caso de Sánchez Gordillo, éste ni participó ni formó parte de la acción en el supermercado, por lo tanto es evidente que no podrá ser jugado, porque no hay delito contra su persona. Se carga contra él por ser su cara más visible y pertenecer a unas siglas contra las que se carga desde la bancada mediática adversaria, que en este caso, son legión. Así que si se le detiene se le está deteniendo ilegalmente, y a sabiendas, con intención de linchamiento público y de forma ejemplarizante en una acción desmedida del Estado por aparentar que tiene el control de la situación. Lo cierto es que el Sindicato Andaluz de Trabajadores son 40.000 personas en toda Andalucía y no sólo una.
Un Gobierno que está contra las cuerdas y a las puertas de una intervención de consecuencias imprevisibles, a la vuelta de las vacaciones y que no descarta, por lo tanto, sustituir a este Gobierno ineficaz por otro de tecnócratas, tal y como ha sucedido en Italia.
Éste es el primer encuentro entre el Estado (PP) y el SAT y en Madrid no saben cómo se las gasta Sánchez Gordillo. Éste no es un lider cualquiera, maneja a la perfección las técnicas de la propaganda, los medios de comunicación y es capaz de lanzas a gran parte de la Andalucia rural contra el gobierno del PP, si el pueblo ve que uno o unos inocentes van a la cárcel mientras decenas o centenares de presuntos políticos corruptos permanecen impunes.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores no es solamente Sánchez Gordillo. Este es sólo uno de los 40.000 afiliados de este sindicato. Juan Manuel es sólo un miembro más, aunque muy activo. Por lo tanto, el SAT, ni es IU, ni es PSOE, ni forma parte de ninguna estructura que tenga que ver con el Estado, más bien sobrevive a pesar de IU, PSOE, etc.
Ya sabemos qué sindicatos y partidos mayoritarios forman parte del Estado y por lo tanto del problema que tenemos actualmente en España, de una administración inflada de cargos políticos y sindicales de confianza e ineficaz no por culpa de los funcionarios, sino por una mala gestión política.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores se ha caracterizado desde hace años por su trabajo callado y constante sin el apoyo de ningún tipo de altavoces ni medios de comunicación que ahora se lanzan al ataque al tratar de desvirtuar las informaciones públicas que se lanzan sobre ellos.
En el caso de Sánchez Gordillo, éste ni participó ni formó parte de la acción en el supermercado, por lo tanto es evidente que no podrá ser jugado, porque no hay delito contra su persona. Se carga contra él por ser su cara más visible y pertenecer a unas siglas contra las que se carga desde la bancada mediática adversaria, que en este caso, son legión. Así que si se le detiene se le está deteniendo ilegalmente, y a sabiendas, con intención de linchamiento público y de forma ejemplarizante en una acción desmedida del Estado por aparentar que tiene el control de la situación. Lo cierto es que el Sindicato Andaluz de Trabajadores son 40.000 personas en toda Andalucía y no sólo una.
Un Gobierno que está contra las cuerdas y a las puertas de una intervención de consecuencias imprevisibles, a la vuelta de las vacaciones y que no descarta, por lo tanto, sustituir a este Gobierno ineficaz por otro de tecnócratas, tal y como ha sucedido en Italia.
Y cuando todo esto suceda y ya nadie se acuerde de quién era Rajoy, los jornaleros andaluces seguirán en esta tierra, ocupando fincas y luchando por su pan, como desde hace siglos.
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