La acción del SAT hace que el debate se centre en los problemas de las familias
J. M. Torres Ayala @jmtorresayala
Domingo, Agosto 12, 2012 - 09:00
El debate que medios de comunicación y políticos habían difundido sobre la crisis estaba alejado de los problemas reales del ciudadano medio. La prima de riesgo, las subastas de deuda, el interés de los bonos, las posibilidades de financiación exterior las agencias de calificación o los rescates a la banca habían centrado el interés de las cabeceras más importantes, que se olvidaban de los problemas que acucian a la mayor parte de la sociedad: la falta de medios económicos para poder subsistir con dignidad. La acción del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) el pasado martes de sustraer alimentos de primera necesidad de dos grandes superficies de alimentación para entregárselos a bancos de comida y personas necesitadas ha hecho que el debate vire hacia la realidad.
Una acción para remover conciencias
Sindicados del SAT entraron el pasado martes en dos establecimientos dedicados a la venta de alimentos para extraer de ellos víveres de primera necesidad - arroz, pasta, legumbres, aceite, patatas, etc.- cuyo destino ha sido el de bancos de alimentos y la "Corrala de vecinas La Utopía’, un inmueble abandonado en Sevilla capital que fue ocupado hace casi tres meses por 36 familias desahuciadas.
La acción, comandada entre otros dirigentes del SAT por el parlamentario andaluz de Izquierda Unida Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha conseguido llamar la atención de los medios de comunicación de todo el país que han creado un fuerte debate en la calle sobre la pertinencia de esta acción y la existencia de verdaderos problemas de pobreza en la sociedad española que no siempre tienen cabida dentro de los titulares de las cabeceras de renombre.
El crear debate público sobre los verdaderos problemas de la clase trabajadora mediante esta acción llamativa era uno de los objetivos del SAT como reconoce el propio Sánchez Gordillo en una entrevista a La Sexta: “Nosotros queremos que los medios de comunicación y el Gobierno, sobre todo, miren que la crisis tiene nombre, apellidos, rostro y carnet de identidad. Ya está bien de tanta estadística, mírese a la gente y mírese a la cara”.
Esta acción del SAT no puede ser calificada, según el aforado, como un robo porque “todos los días tiran más alimentos de lo que nosotros nos llevamos para dárselo a otra gente, por supuesto no para hacer negocio. ¿Qué parte del beneficio representa lo que nosotros nos hemos llevado? Yo creo que ha sido un hecho simbólico sin utilizar la violencia”. Una violencia que para Sánchez Gordillo sí ejerce el Gobierno cuando sube el IVA a los parados “que no tiene para comer todos los días” o los banqueros que “se han llevado 30.000 millones con las preferentes”.
El propio Juan Manuel Sánchez Gordillo, también alcalde de la localidad sevillana de Marinaleda, ya ha anunciado que seguirá encabezando acciones “y si el Gobierno no quiere que hagamos estas cosas que tanto escandalizan a los grandes fariseos y se rasgan las vestiduras, pues que ponga una renta básica para que en cada familia de España todo el mundo tenga para comer y vivir con dignidad porque en este momento ni se come ni se vive con dignidad porque no se tiene lo básico.”
La crisis de verdad
Este grito de alarma que lanza Juan Manuel Sánchez Gordillo define la situación de pesadumbre que está sufriendo buena parte de la clase trabajadora española. El paro, las expropiaciones y la imposibilidad de acceder a recursos básicos está haciendo que según el director de Cáritas Madrid, Julio Beamonte, el nivel de pobreza de España se iguale con el sufrido en la “posguerra” de la contienda civil española en los años 30 del siglo XX o con el de Alemania tras la II Guerra Mundial.
Cáritas también ha alertado de que la pobreza infantil en España, que Unicef sitúa ya en el 25%, “es un riesgo de futuro”, porque, según el coordinador de estudios de esta ONG, Francisco Lorenzo, “los niños pobres tienen muchas papeletas para ser adultos pobres y formar, a su vez, hogares donde crezcan niños pobres".
Y es que esta entidad diocesana ya ha clamado en varias ocasiones por la realidad que se vive en el día a día de España. Sus datos son estremecedores. En uno de sus informes, presentado el mes de febrero, desvelaron que más de 11 millones de personas están en riesgo de pobreza en España, una cifra escalofriante si tenemos en cuenta que según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) ese mismo mes la población total del Estado español era de poco más de 46 millones de personas, es decir, que prácticamente uno de cada cuatro españoles está en riesgo de pobreza. Esta situación sobrevenida de la subida del desempleo, la bajada de salarios, de derechos y servicios sociales ha hecho que se produzca otro dato que va en consonancia con los anteriores: que la proporción de hogares por debajo del umbral de la pobreza sea cercana al 22%.
La castigada población española tiene, según los datos de las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el paro a su mayor problema. España es el país de la Unión Europea con unas tasas más altas de personas sin empleo, lo que ha producido otra cifra espeluznante: 1,7 millones de hogares se encuentran a día de hoy con todos sus miembros en paro, lo que supone 9.300 familias más que en el trimestre anterior y 370.200 más que hace un año, según la Encuesta de Población Activa (EPA).
Esta difícil situación está haciendo que los hogares españoles tengan que subsistir con sus ahorros ante la imposibilidad de ingresar un sueldo. Es la primera vez que las familias gastan más de lo que ingresan en todo un trimestre desde el año 2000. Fruto de ello la renta disponible de los hogares españoles ha descendido un 1,3%, lo que ha supuesto un montante negativo de 911 millones de euros.
Otro de los pilares donde se sustenta la crisis de los españoles de a pie es el de la vivienda. Desde el año 2008 más de 400.000 familias han sido desalojadas de sus hogares, según cifras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Esta situación que va empeorando con el paso de los meses ya que solo en el primer trimestre de 2012 se registraron 46.559 nuevos desahucios debido a la imposibilidad de afrontar el pago de la hipoteca. Una situación difícil de sobrellevar que se une a la rémora de la inexistencia de la dación en pago y a la caída del mercado de venta de inmuebles.
Todos estos problemas más las inenarrables situaciones cotidianas que azotan a la clase media española forman la realidad social del Estado tras varios años de crisis. Mientras esto ocurre los medios han centrado sus debates en cuestiones macroeconómicas alejadas de lo que se vive en los barrios. La acción del SAT, más que ayudar a la subsistencias de familias con problemas, ha servido para que estas realidades ocultas, pero tan cercanas para todos, se cuelen con pleno derecho en la cabecera de los medios más importantes. El tiempo dirá si esta situación ha sido un espejismo creado por una acción llamativa o si, de una vez, los medios comienzan a mostrarnos la realidad de lo que ocurre en las calles de España.
No hay comentarios:
Publicar un comentario